1Corintios 13:4  “La amistad es sufrida, es benigna; la amistad no tiene envidia, la amistad no es jactanciosa, no se envanece; 5  no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; 6  no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. 7  Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. 8  La amistad nunca deja de ser; pero las profecías se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará” 

Hay quienes quieren tener amigos con fines egoístas. Hay a quienes les gusta tener amigos, pero el temor a ser herido les inhibe. Hay quienes cultivan las amistades sabiendo que  pueden resultar heridos, pero igual las tienen.

Es grato observar el como Jesús escogió a sus discípulos, todos diferentes de carácter, de oficio, de cultura y de fe. Todos de una manera u otra lo defraudaron, sin embargo a todos los llamó amigos, y por todos estuvo dispuesto a morir.

 A los amigos:

Las amistades fuertes, los grandes amigos son aquellos que habiendo pasado por situaciones difíciles aún mantienen la relación. La amistad aumenta de quilates cuando pasa por el fuego y aún así permanece.

Se les dice la verdad aunque duela. A veces hay que regañarlos fuertemente aunque no nos guste. A veces no los entendemos. No piensan como nosotros. Se rayan y nos rayan. Pero si son nuestros amigos, los mantenemos como tales a pesar de las circunstancias.

Relaciones afectivas

Son aquellas generadas y mantenidas por el amor filial o eros, el cariño o el aprecio que se le tiene a la amistad.

Relaciones por mandamiento

Son aquellas basadas en el amor ágape. Motivada a beneficiar a la amistad. a enriquecer la otra parte. Aquella que sobrevive a las tormentas y se mantiene.

Muchas personas han logrado en algún momento ofenderme, herir mis sentimientos; molestarme o alterar negativamente mi estado de ánimo. Pero ninguno, por alguno de esos motivos, ha salido de mi corazón. No ha sido fácil, pero lo logré. He perdonado a todos los que de alguna forma marcaron negativamente mi vida en mi niñez, juventud y edad madura. Esta virtud no es mía, don de Dios que me he esforzado en cultivar. No es fácil, la carne es débil, no soy el mejor amigo, tal vez sea el más consciente del privilegio.

Una vez un pastor con el que compartía ocasionalmente, se me acercó, y de manera directa me dijo “Quiero ser tu amigo” Quede en el aire, no supe qué decir en el momento; pero a los pocos segundos le dije “Si tu amistad no es capaz de mantenerse a pesar de que te defraude, no me interesa” Eso lo pensé porque sé que tarde o temprano uno ofende o desilusiona y el que se acerca a uno debe estar claro en eso. Y yo cuando me acerco a la gente o dejo que se me acerquen estoy claro de que hay imperfecciones en ellos. El único perfecto es Dios, y sin embargo a veces nos cuesta aceptar su manera de ser, y maduramos cuando doblegamos nuestro carácter para pensar con los pensamientos de Él. A los años esa amistad pasó por el fuego, y a ese amigo, sigue siendo mi amigo. Dios me bendijo con él.

Siempre he podido decir que tengo muchos defecto; defectos que estoy procurando eliminar; pero el sentir rencor o menosprecio por alguien NO es uno de ellos. Una de las razones que me permite cultivar esto, es el tener siempre presente mi asombro de todo lo que mi Padre ha tenido que soportar de mí y a pesar de eso siento su amor, su aprecio, su  empeño de acercarse a mí.

En el camino de las amistades, debemos tener en cuenta que en ellas influyen muchos factores, pero todas ellas deben estar sobre un único cimiento. EL amor.A veces decimos que alguien es amigo nuestro, pero luego vemos que esa amistad se pierde. Si se perdió, el amor no era su cimiento.

En amor es un mandamiento que viaja en un solo sentido. De mí hacia mi prójimo. No tiene que ser correspondido para que exista. El amor de Dios al mundo es innegable, pero no es correspondido. Dios no deja de amar, sería negarse si mismo.

Yo estoy seguro que no importa en qué situación lejana esté. El día que quiera volver a Él, brazos abiertos me recibirán. Él ha dicho que me ama y esa verdad es eterna.

Cuando uno ha experimentado ese amor, y toma conciencia de todo su esplendor, no le queda más que empezar a ver al mundo como Él lo ve, con amor. Las personas son todas diferentes, actúan y piensan de manera diferentes, sus valores de la vida y el mundo son muy particulares. Cada quien tiene su cosmovisión. Ellos conscientes o inconscientemente lastimaran o herirán nuestros sentimientos. Eso no se puede controlar o evitar, está fuera de nuestro alcance. Pero sí podemos decidir qué reacción asumir  y con qué actitud enfrentar lo recibido.

No podemos permitirnos el funcionar como televisor a control remoto, donde nosotros somos los televisores y otro tiene el control. Ese otro apunta hacia nosotros y oprime “contento” “serio” “deprimido” “obstinado” “amargado” etc. Ese control debe estar en nosotros. Los que somos del Padre hemos tomado la decisión de hacer morir el fruto de la carne (Quitar a otro el control) y cultivar el fruto del Espíritu.

Disfrutemos de cada amistad como el Señor disfruta de nosotros. Seamos fieles como Él es fiel. Nosotros lo hemos defraudado a Él más del lo que nuestros amigos nos han defraudado a nosotros. Él nos sigue amando. ¿Qué debemos hacer nosotros?

Pastor Baudi Sánchez.
El Pr. Baudi sirve como pastor en la Iglesia Cuadrangular en ciudad Ojeda, Venezuela. Es además un destacado profesor de historia eclesiástica.